Nuestro compañero José Luis Calle, Delegado de la AEdG de la zona levantina y que fuera miembro de la Junta Directiva comparte su trayectoria laboral.

«Estimados compañeros, escribo estas palabras viendo amanecer desde Lo Romero en Pilar de la Horadada (Alicante).

Mirando para atrás veo aquel muchacho que, marchando de Erasmus a Inglaterra, le gustó el oficio y, después de un periplo internacional se quedó en él a desarrollar una carrera de 30 años y siguiendo. Algo de fútbol hemos hecho, además de atender las necesidades de otros deportes, pero mi vida laboral ha estado dedicada en su mayor parte al golf.

Me gusta llevar el campo sin excesivas complicaciones, haciendo un mantenimiento diario sencillo y ordenado. Intento ir haciendo pequeños proyectos de mejora en el tiempo que nos queda libre al equipo. Creo que el campo ha de estar limpio, lo más bello y natural posible. Luego los greenes son la superficie limitante y han de encontrarse en muy buenas condiciones, tanto agronómicas, como de jugabilidad. Los búnkeres son una zona que, aunque no tan importante se llevan una buena parte de nuestro tiempo y dedicación.

Intentamos llevar el campo lo más natural posible. Para ello casi todas las operaciones que realizamos son orgánicas o, al menos, de residuo “0”. Lo Romero tiene un programa de plantación tanto de especies arbóreas como de arbustivas en todas las áreas fuera de juego y limítrofes. El control del uso del agua es crucial para nuestra supervivencia. Las áreas fuera del terreno de juego se riegan con goteros para ahorrar y poder seguir con el desarrollo de las plantaciones en las zonas naturales. El campo que tiene un gran flujo de agua interior con enormes cantidades de recirculación, la comunicación de estas superficies de agua se realiza por riachuelos que estamos impermeabilizando y naturalizando.

También planteamos superficies con plantas acuáticas para embellecer y naturalizar nuestras superficies. Con ello mejoramos el resultado y se crean reservorios de vida. Las especies de aves lo agradecen y ahora hay una enorme comunidad de aves, tanto en cantidad, como en distintas especies.

Este deporte juega un papel importante en la salud de las personas y en el cuidado del medio ambiente en los lugares donde se encuentran los campos. Por ejemplo, Lo Romero Golf era una parte de una finca de naranjos que se regaba por inundación. Todo era agricultura intensiva. Ahora tenemos zonas de césped, naturales y desérticas, todas ellas equipadas con el riego correcto para sus condiciones y en un ambiente de promoción de los espacios naturales. Los lagos y cursos de agua llenos de animales, tanto aves acuáticas como peces. La tierra, a su vez, con especies arbóreas y de suelo. Intentamos que la biodiversidad sea muy intensa para que de esta manera las distintas especies se controlen entre sí y no se conviertan en plaga.

De todas las sustancias inorgánicas que utilizamos, los herbicidas son las más difíciles de sustituir. Ahora mismo estamos en una política de reducción de cantidades y de mejora de la eficiencia: Ayudándonos de coadyuvantes, acidulantes, mojantes para mejorar los resultados, así como la exactitud de las dosis y su utilización en el preciso momento para que los resultados sean lo más efectivos con la menor cantidad de producto y de repeticiones.

En el momento actual estamos conexionando, centros de bombeo, sistemas de riego, contadores, sensores de humedad y lecturas satelitales para intentar ajustar nuestros imputs agua…) de la manera más eficiente posible.

El equipo de mantenimiento de Lo Romero lo componen 12 personas y este servidor de ustedes. Aquí estamos incluidos todos, jardineros, técnicos de riego, mecánicos y demás oficios requeridos. Creo que hacemos un buen equipo y que nos complementamos bien.

Me encuentro muy satisfecho con ellos y son, además de buenos trabajadores, buenas personas. La motivación durante todo el año es difícil, pero la intentamos mantener lo más alta posible. Un par de veces nos juntamos a hacer una comida y de vez en cuando tenemos una actividad de carting o de paint-ball todos juntos. No es fácil contentar a todo el mundo, en todo momento, pero lo intentamos y, aunque somos muy diferentes en carácter como en necesidades, mantenemos el equipo cohesionado. Espero que así siga y ponemos interés en que la situación perdure.

En los próximos años vamos a reconstruir los greenes sin cerrar el campo, iremos tres a tres cada año para aprovechar el espacio del verano. Esperemos que todo salga bien.

Las decisiones agronómicas se van tomando día a día según van corriendo las estaciones y se observan las distintas plagas y enfermedades que conviven con nosotros. Además, intentamos recuperar las zonas más afectadas dejándolas fuera del juego y mimándolas para su pronta recuperación.

La dirección del Campo está muy involucrada en las decisiones de mantenimiento. Entienden del trabajo y sus costes, así como de la continua inversión para estar siempre preparados.

Creo que debo preparar al menos un resumen mensual de nuestras actividades en el campo para que los jugadores y clientes sepan lo que estamos haciendo y cuales son nuestros anhelos y proyectos de mejora.

El futuro se presenta ahí delante. No debemos tener miedo de él. Muchas nuevas tecnologías se presentan a la vista. Creo que va a ser una situación excitante. Robótica, sensórica, Inteligencia artificial, … son ya realidades que debemos aceptar y utilizar a nuestro favor. Algunas de estas modas pasarán porque son mucho ruido y están lejos de la realidad.

Espero que la asociación siga mejorando nuestra formación en materias realmente interesantes y que nos ofrezca una defensa jurídica en los distintos proyectos que afrontemos.

Suyo,

José Luis Calle.»

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