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Jun 17

Diario de confinamiento de un greenkeeper

Lo que la pandemia dejó.

Por Pablo Morán.

Dos años han pasado ya desde que conté como viví la primera parte de la pandemia en nuestro campo de golf y lo cierto es que han pasado muchas cosas desde entonces.

Ahora contaré, si la memoria no me falla, qué sucedió desde entonces hasta estos días. La pandemia ha creado un efecto extraño en mi memoria para ponerle fecha a las cosas vividas y cuanto tiempo hace que no vemos a tal o cual persona, ¿No os pasa?
Pues eso, si la memoria no me falla dejé la historia en una apertura de campo después del confinamiento llevado por el mecánico, el de riego y el que les escribe. La incertidumbre sobre el negocio era tal que a duras penas logré sacar al fumigador del ERTE a media jornada meses mas tarde.

Sin presupuesto establecido, siendo 3 y medio y con la consigna de “no gastes” nos plantamos de Junio de 2020 hasta octubre de 2021 con el campo en proceso de degradación paulatina, porque ahora había que añadir a las tareas de campo las propias de un campo abierto a jugadores en el poco amable verano mallorquín.

Recuerdo haber leído sobre la travesía de Colón a través del Atlántico y de la agonía del horizonte infinito con cada vez menos víveres y sin ver tierra y los motines a bordo. No hubo amotinados en mi caso pero el horizonte sin ver tierra se me hacía infinito también.

En Octubre de 2021 el campo estaba vergonzosamente descuidado. En 2020 gasté toda la motivación que pude encontrar y perdí kilos por el camino y el formato trío que funcionó bien durante el par de meses del confinamiento ya pedía a gritos que fuéramos una orquesta para hacer todo lo que había por hacer en el campo.

Logré convencer a la propiedad de contratar a 2 personas más a media jornada para empezar a limpiar bunkers, al menos que era lo que peor estaba a raíz de un mail bastante duro que escribió un escocés que jugó un torneo en octubre de 2021 (efectivamente, llevamos el campo 3 personas y uno a media jornada durante 15 meses).

Me tomé mi tiempo en explicarle en un correo que tenía razón pero que yo entendía que no había motivo para echar a nadie de mantenimiento cuando apenas éramos 3 y medio. El camino mas sencillo era aumentar la plantilla. Me respondió enseguida y se disculpó porque no sabía de nuestra situación y se ofreció a ayudar pues es dueño de una empresa de paisajismo. Le agradecí la respuesta y le propuse que nos conociéramos en un futuro en condiciones mas favorables para demostrarle que con mas medios se hacer mi trabajo.

Tengo esa partida pendiente con él ¡y la voy a disfrutar!

Los dos rescates del ERTE se pusieron a sacar bermuda de los bunkers previo tratamiento herbicida. Me sigo reafirmando en mi adoración por la bermuda 419 pero ¡cómo corre por la arena de los bunkers en cuanto la dejas!

Justo en esa época es cuando la empresa está abierta a vender el campo y comienzan las primeras visitas.

Es bastante desagradable tener que enseñar tu casa cuando está sucia y en obras, dejémoslo ahí, aún así, todos los que pasaron me animaron con comentarios muy positivos sobre lo que estábamos haciendo dadas las circunstancias.

Animo a cualquiera que lea esto y pase por una situación parecida a que tome perspectiva global de las cosas y que lo haga lo mejor que pueda sin llevarse esta mochila fuera del trabajo. Hay un montón de cosas extraordinarias que no hay que perderse en la vida por estar nublado en una situación laboral compleja, ¡Fuera del trabajo hay vida!

Después de mucha incertidumbre, nervios, barajar ofertas y planes para irme de aquí y 18 meses después de recibir la primera visita de posibles compradores fuimos adquiridos por T-Golf en abril de este mismo año. Esta compañía ya había comprado el antiguo Golf de Poniente e hicieron una renovación integral espectacular capitaneada por Pepe Hinarejos de manera que saben ya lo que es resucitar cadáveres.

En solo 10 semanas de trabajo con la nueva propiedad apostando fuerte y ayudados por la bondad del clima en los meses donde la bermuda empieza a despertar el campo ha cambiado radicalmente.

Siempre he considerado nuestro campo una belleza a la que nos ha tocado ver mal vestida y con tremenda resaca durante este periodo pero que echándole horas de trabajo y medios resurgiría a su esplendor original con facilidad porque es un gran diseño con buena construcción.

Ya hemos empezado a trabajar con algunos bunkers de calle así que tomé una foto del de arriba en su época de heavy después de su primer corte buscando el perfil original.

Haremos un cierre el 1 de julio durante tres meses para cambiar greenes, remodelar bunkers y cambiar caminos entre otras cosas.

Me dejaré esa historia para cuando la haya vivido y disfrutado y así de paso completo mis relatos con una trilogía con final feliz, que no suelen ser mis favoritos en el cine pero son los que busco siempre en mi vida personal y laboral.

¡Hasta pronto!

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